Entre despedidas y comienzos: El arte de sostener el ciclo de la vida

“Todos los días unos mueren y otros nacen.”
Hace unos días, esa frase salió de la boca de mi hijo Emilio, de seis años.
La dijo con la naturalidad con la que los niños observan el mundo, sin intentar explicarlo todo.
Y desde entonces no ha dejado de acompañarme.
Esta semana despedimos a un gran amigo, una persona que hizo parte importante de mi crecimiento y de muchos momentos valiosos de mi vida.
Al mismo tiempo, en nuestra familia esperamos con ilusión la llegada de un nuevo integrante que dentro de poco vendrá a llenar de más vida nuestros días.
Dos acontecimientos profundamente distintos.
Y, sin embargo, unidos por una misma realidad.
La vida nunca deja de moverse.
Mientras unas historias llegan a su último capítulo, otras apenas comienzan a escribirse.
A veces creemos que la alegría y la tristeza no pueden convivir.
Pero la vida nos demuestra lo contrario.
Podemos llorar la ausencia de alguien mientras imaginamos el rostro de quien está por nacer.
Podemos sentir nostalgia y esperanza al mismo tiempo.
Podemos despedir con gratitud y esperar con ilusión.
Quizás ahí reside una de las enseñanzas más profundas de la vida: entender que todo cambia.
Que las personas llegan para dejar huellas.
Que ningún encuentro es casual.
Y que, aunque las despedidas duelan, el amor que compartimos permanece en quienes seguimos caminando.
Hoy no quiero escribir sobre la muerte.
Quiero escribir sobre la vida.
Sobre esa capacidad que tiene de abrirse camino incluso en medio del dolor.
Sobre los ciclos que se cierran para dar espacio a otros que comienzan.
Y sobre la importancia de vivir con la conciencia de que nuestro tiempo, como el de quienes amamos, es limitado.
Quizás por eso valga la pena abrazar un poco más.
Escuchar con más atención.
Perdonar antes.
Agradecer más seguido.
Y decir “te quiero” mientras todavía podemos hacerlo.
Porque todos los días unos se despiden.
Y todos los días otros llegan.
Y entre ambos momentos transcurre eso que llamamos vida.
Una vida que, cuando se vive conscientemente, nos invita a valorar cada encuentro, cada abrazo y cada instante compartido.
Con cariño,
Tati
@vidaconsciente7







Comentarios