Aprender a vivir con suavidad
- lozano0211
- 26 dic 2025
- 1 Min. de lectura

Durante mucho tiempo aprendimos a vivir desde la exigencia.
A responder rápido, a resistir, a demostrar que podemos con todo.
Crecimos creyendo que la fuerza era sinónimo de dureza y que parar era una forma de fallar.
Pero con el tiempo, algo empieza a moverse.
El cuerpo se cansa, la mente se abruma y el alma pide otra manera de estar en el mundo.
Vivir con suavidad no es rendirse.
Es elegir conscientemente un ritmo más humano.
Es escucharnos antes de rompernos, respetar nuestros límites y entender que no todo tiene que doler para valer la pena.
La suavidad también es una forma de valentía.
Porque implica soltar expectativas, desarmar la prisa y permitirnos ser sin estar siempre en lucha.
Quizás no se trate de cambiarlo todo, sino de empezar a tratarnos con más cuidado.
De habitar la vida con presencia, con respeto y con una ternura que muchas veces olvidamos ofrecernos.
¿Qué pasaría si hoy eliges vivirte con un poco más de suavidad?







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